Entrenamiento para iniciar el Camino de Santiago, incluso si no estás en forma.

Entrenamiento para iniciar el Camino de Santiago, incluso si no estás en forma.

Recorrer casi 800 kilómetros en un mes, día tras día, en principio parece un reto para grandes deportistas pero lo puede superar con éxito cualquier persona. Y si hablamos de hacer los 100 kilómetros necesarios para conseguir nuestra Compostela y empezar a vivir la experiencia del Camino de Santiago también lo puede hacer cualquier persona. Pero no pensemos por ello que debemos descuidar nuestro entrenamiento para el Camino de Santiago antes de ponernos en marcha.

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Primero hace falta ánimo y voluntad para preparar nuestra mente y sobre todo nuestro cuerpo para el esfuerzo que nos requerirá el Camino. Si realizas deporte con normalidad es aconsejable, al menos un par de meses antes, hacer senderismo con el calzado y la mochila que vayas a llevar al Camino para adaptarnos a ellos. Y si no practicas deporte deberás comenzar tres meses antes un entrenamiento progresivo en duración e intensidad:

  • Los primeros quince días, tres o cuatro veces por semana, realiza paseos sin mochila y por lugares cómodos y llanos. Al principio serán de una hora para ir aumentando la duración de forma gradual hasta las dos horas o más. En el Camino no vas a necesitar ir rápido, así que no te marques una velocidad determinada. Tenemos que adquirir fondo e ir fortaleciendo músculos.

 

  • Durante los siguientes quince días continúa con estos paseos pero variando la ruta y aumentando algún día la duración. Ya puedes ir incluyendo trazados llanos con subidas y bajadas. En este punto del entrenamiento ya deberías caminar fácilmente tres horas por cualquier terreno. Antes de las caminatas no olvides calentar ligeramente las articulaciones y no te olvides que la parte superior del cuerpo también se mueve y por lo tanto dedícale un poco de atención a cuello y brazos principalmente. Realiza estiramientos suaves al principio de cada salida y  con mayor dedicación tras el esfuerzo. Con esto relajaras los músculos y evitaremos lesiones, a la vez que aportamos flexibilidad.

 

  • El siguiente mes realiza, si te es posible, dos o tres paseos largos entre semana y aprovecha durante el fin de semana para hacer rutas de senderismo sencillas. Es muy conveniente hacerlas con el calzado y la mochila que vayas a utilizar durante el Camino y siempre con algo de peso.

 

  • El tercer mes sigues trabajando como el anterior pero las últimas dos semanas, sin forzar en exceso pero si exigiéndote un plus, a sube desnivel de entre 500 y 800 metros. Ten en cuenta que si esta última quincena endureces tus pies las temidas ampollas lo tendrán más difícil para aparecer. Si te atreves y tienes ocasión puedes hacer un par de días rutas de 7-8 horas. También te recomendamos y según tu criterio, que hagas los entrenamientos con descansos cada 2-3 horas, incluso con la comida de mediodía en alguna ocasión, para ver cómo responde tu cuerpo cuando lo dejas enfriar un poco. O si prefieres hacer las etapas continuas por si decides hacer tu Camino de esta manera.

 

Recuerda que como hagas tu Camino de Santiago es tu decisión y que esto son solo recomendaciones pero con estas pautas habrás fortalecido tu corazón, tus músculos y tendones, y ya estarás a punto para disfrutar esta tremenda experiencia. ¡Que tu condición física no sea una excusa!

Unas últimas recomendaciones sobre entrenamiento:

¡Hidrátate! Es importante beber durante el ejercicio y también alimentarse en las excursiones de mayor duración. No son necesarias bebidas azucaradas, energéticas, etc,… y no olvides recuperar tu cuerpo al final del ejercicio.

¡Mantén una postura adecuada! Camina erguido mirando al frente o al camino principalmente. Pero no olvides que has calentado también cuello al principio del ejercicio, así que disfruta del paisaje y no te pierdas nada de lo que sucede a tu alrededor.

bastones peregrino¿Manos libres o Bastones? Nuestra mejor recomendación es que pruebes de las dos maneras, principalmente cuando entrenes en la última fase cuando ataquemos los desniveles y con más peso en la mochila. Podemos llevar las manos libres para que el andar sea lo más natural posible. Si la salida es larga, se puede ayudar de un bastón o, mejor aún, de dos. En terrenos inclinados reducen hasta un 20 o un 30% de sobrecarga a las piernas. Sobre este tema podríamos hablar largo y tendido y lo haremos más adelante.

 

Ahora ya estás listo, así que ponte en marcha y ¡Buen Camino!