La sombra del Peregrino

La sombra del peregrino

La sombra del Peregrino

La sombra del Peregrino

Se acercaba el duro invierno del año 1994 por Compostela. Apurábamos los últimos cafés de la tarde antes de retirarnos a la residencia. Salíamos del conocido Café Literarios bajando las escaleras que dividen la Quintana de Vivos de la Quintana de Mortos. Aún no me había hecho del todo a la ciudad, apenas llevaba un par de meses y todo era un descubrimiento a cada paso. Y sucedió de nuevo. Me tropecé con aquella figura que se recorta cada noche contra una columna del Pórtico Real. La luz de una preciosa farola de forja ilumina el pie de un pararrayos de la Catedral y este refleja un extraño efecto único en el Camino de Santiago: la sombra del Peregrino.

Miles de noches más, muchas noches después de aquella primera vez. Muchas veces fotografiadas por mí y por miles de peregrinos y viajeros. Muchos días desconocida por miles y miles de turistas, pobres ignorantes de su belleza nocturna. Esta figura creada se supone por azar es conocida como la Sombra del Peregrino y no hay duda alguna de porqué es llamada así. Donde el pueblo ya no se pone de acuerdo es al contarnos de quien se trata y aunque no se adapte del todo en este contexto, trataremos de arrojar luz sobre este tema.

Vídeo de Xurde Morán

La sombra del Sacerdote

Los compostelanos, verdaderos conocedores de su ciudad, afirman que la leyenda a la que se refiere es a la de un sacerdote que se enamoró de una monja de clausura.

Desde que se descubrieron los restos del Apóstol y se construyó la primitiva basílica que lo albergaba una comunidad de sacerdotes se instaló cerca de la misma para vigilar el culto tal como se conoce por la Concordia de Antealtares. Con el tiempo el Convento de San Paio de Antealtares creció y también albergó una comunidad religiosa femenina como en la actualidad.

Un pasadizo comunica, incluso hoy en día, la Catedral desde un patio que hay en un lateral de la cabecera hasta el convento de San Paio. Si te adentras debajo de las escaleras, desde el arranque gótico de la cabecera, a través de la oscuridad del pasadizo podrías llegar al otro lado de la plaza y, de hecho si te fijas bien, podrás divisar unos cuantos huecos en las escaleras a modo de respiraderos. Si tienes suerte y algún operario de la catedral se olvidó de apagar las luces podrás distinguir la luz a través de estos huecos. Bueno, quien dice operario dice “alma en pena” que asiste hoy en día a verse con otra “alma en pena”. Seamos todo lo románticos que queramos…

La leyenda lo que dice es que el sacerdote y la monja se veían a través de sus paseos por ese pasadizo hasta que el cura, cansado de la situación le propuso a su amada que escaparan juntos. Así que la siguiente noche ya presentó vestido de peregrino medieval para aprovechar la noche y pasar desapercibidos con esa indumentaria. Ella no se presentó. El siguió esperando. Ella no acudía. El siguió esperando y así cada noche desde entonces, demostrando una paciencia enorme y un amor infinito por su monja amada. Y sigue acudiendo a su cita. Y ella sigue sin acudir.

La leyenda del Caballero

En época medieval muchos condenados conseguían su indulgencia plenaria peregrinando a Santiago. Nuestro caballero, Leonard había matado en Francia a su padre para heredar la fortuna familiar. Tras el juicio se intercedió por él para que se le conmutase la pena a cambio de hacer el Camino de Santiago, para recuperar su honra y sus bienes.

Tras cruzar los Pirineos se enamoró de una posadera y con el afán de poseerla lo primero que hace es asesinar a su pareja para posteriormente raptar y asesinar a la pobre moza, que no lo aceptó tras enterarse que el propio Leonard había asesinado vilmente a su novio.

Escapa de las autoridades a través del Camino gracias a unos ropajes franciscanos y se iba escapando escondido en las sombras hasta llegar a Compostela. Dormido a los pies de los muros de la catedral y esperando a que llegase el día para entrar en la misma, se le apareció en un sueño su padre, al que había asesinado en inicio.

La leyenda lo que dice es que el hijo asustado levantó la espada contra el espíritu de su padre, pero éste siendo más rápido lo mató y lo condenó a no entrar en la catedral jamás y por eso su espíritu se aparece cada noche a las puertas del Pórtico Real y nunca dará entrado.

Y no hemos de olvidar que en algún momento de la historia real de Santiago de Compostela en la Quintana de Vivos estaban situados los tribunales que administraban la justicia de la ciudad y en la Quintana de Mortos quedarían, entre otros, enterrados los cuerpos de los ajusticiados a muerte. Y lo que nunca hemos de olvidar es que no es más que la base de un pararrayos de la catedral que colocado en ese preciso punto y por meros juegos del azar proyecta la sombra de un peregrino o un monje. Por mero azar…

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